

Dossier Temático
Tunga y prácticas pedagógicas en tránsito en América Latina. Reflexiones desde una vivencia en archivo
Tunga and Pedagogical Practices in Transit in Latin America. Reflections from an Archival Experience
A&P continuidad
Universidad Nacional de Rosario, Argentina
ISSN: 2362-6089
ISSN-e: 2362-6097
Periodicidad: Semestral
vol. 12, núm. 23, 2025
Recepción: 10 julio 2025
Aprobación: 20 octubre 2025

CÓMO CITAR: Cavalcante, J. (2025). Tunga y prácticas pedagógicas en tránsito en América Latina. Reflexiones desde una vivencia en archivo. A&P Continuidad, 12(23). https://doi.org/10.35305/23626097v12i23.527
Resumen: Este artículo analiza la presencia de la arquitectura en el archivo del artista brasileño Tunga (1952–2016), centrándose en documentos que evidencian su relación con la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y la Ciudad Abierta a finales de los años 1960. Parte de la hipótesis de que la exploración de fuentes poco estudiadas puede revelar nuevas formas de interpretar la trayectoria artística e intelectual de Tunga, ampliando perspectivas y cuestionando conocimientos previos. La investigación plantea preguntas sobre cómo identificar arquitectura en un archivo de arte, cómo ensamblar fragmentos documentales y cómo el archivo revela al artista y a las redes que lo rodean. El método combina análisis documental y reflexivo, respaldado en tres referentes teóricos: biografía intelectual (François Dosse), que articula vida y obra; biograma (Roland Barthes), que valora fragmentos singulares; y actor-red (Bruno Latour), que mapea redes de sociabilidad. El corpus incluye archivos personales e institucionales, con registros académicos, fotografías, entrevistas y correspondencias. La investigación evidencia la influencia de la Escuela de Valparaíso en la obra de Tunga, mostrando interacciones, experiencias y prácticas que conectan vida, arte y arquitectura, ofreciendo una perspectiva inédita que amplía la historiografía del artista.
Palabras clave: Tunga, Escuela de Arquitectura de Valparaíso (PUCV), Ciudad Abierta, archivos, acervo.
Abstract: This article analyzes the presence of architecture in the archive of the Brazilian artist Tunga (1952–2016). It is focused on documents that reveal his relationship with the School of Architecture at the Pontifical Catholic University of Valparaíso (PUCV) and Ciudad Abierta in the late 1960s. It is based on the hypothesis that exploring little-studied sources can reveal new ways of interpreting Tunga’s artistic and intellectual trajectory, broadening perspectives and challenging established knowledge. The research raises questions about how to identify architecture in an art archive, how to assemble documentary fragments, and how the archive reveals both the artist and the networks surrounding him. The method combines documentary and reflective analysis supported by three theoretical frameworks: Intellectual Biography (François Dosse), which connects life and work; Biogram (Roland Barthes), which values singular fragments; and Actor-Network Theory (Bruno Latour), which maps sociability networks. The corpus includes personal and institutional archives encompassing academic records, photographs, interviews, and correspondence. The study demonstrates the formative influence of Valparaíso School on Tunga’s work highlighting interactions, experiences, and practices that connect life, art, and architecture. This introduces a novel perspective that expands the existing historiography of the artist.
Keywords: Tunga, School of Architecture of Valparaíso (PUCV), Ciudad Abierta, archives, collection.
Trazos iniciales de una investigación
Actualmente es posible mapear una vasta producción bibliográfica sobre la obra del artista brasileño Tunga (1952-2016), integrada por numerosos artículos, tesis, así como textos curatoriales, críticos y ensayísticos de autores reconocidos como Suely Rolnik, Lígia Canongia, Carlos Basualdo, Paulo Sérgio Duarte, Paulo Venancio Filho, Luiz Camillo Osório, David Ebony, Marc Pottier, Guy Brett, André Maya Monteiro, Vanessa Séves Deister de Sousa, entre otros. Estos escritos abordan su producción desde diferentes perspectivas, explorando temas centrales y proponiendo múltiples lecturas.
En lo que respecta a la relación de Tunga con la PUCV, las menciones aparecen de forma puntual. Un ejemplo es el artículo “Tunga hizo del arte un experimento de libertad” (2016), de João Spinelli, publicado en el Jornal da USP. También en algunas revistas que presentan la trayectoria del artista en su conjunto, su estadía en Chile durante el exilio de su padre suele ser mencionada, aunque de manera breve, ya que el foco de esos textos es su vida y obra en general. Otra referencia relevante está en el libro Tunga (2020), de Catherine Lampert, donde la autora señala la existencia de vínculos con la Ciudad Abierta y la Escuela de Valparaíso.
La fuente más reciente y hasta ahora más completa es una entrevista concedida por Tunga, publicada en el libro El papel de la crítica en la formación de un pensamiento contemporáneo de arte en Brasil en la década de 1970 (2023), de Fernanda Lopes Torres y Martha Telles Machado Silva. En ella, el propio artista rememora en 2003 distintos aspectos de los años setenta, entre ellos sus interlocuciones, experiencias e intercambios con la Escuela de Valparaíso.
Aunque estas referencias todavía dejan vacíos historiográficos sobre el tema, han señalado caminos importantes y abierto cuestiones valiosas para futuras investigaciones acerca de ese contacto. A partir del acceso a los archivos personales de Tunga y con una mirada orientada específicamente a este recorte, fue posible profundizar gradualmente en esa historia y comprender el papel real y significativo que la Escuela de Valparaíso desempeñó en su formación y en su obra.
Esa investigación se inserta en un contexto de estudio sobre el archivo como espacio activo de producción de conocimiento. El trabajo parte de una vivencia cotidiana en el Instituto Tunga, responsable de la preservación, catalogación y difusión de su extensa producción, y se despliega en dos frentes: el trabajo realizado dentro de la institución, en colaboración con los equipos de museología y archivo; y la investigación doctoral en desarrollo en el Programa de Posgrado en Arquitectura y Urbanismo de la UFRJ (PROARQ/FAU-UFRJ), en el área de Historia y Crítica de la Arquitectura.
Desde esa doble vivencia, profesional y académica, el trabajo plantea preguntas como: ¿cómo encontrar arquitectura en un archivo de arte?; ¿cómo se presenta el archivo como un rompecabezas que debe ser armado mediante el descubrimiento y la articulación de fragmentos?; ¿cómo el archivo revela no solo al artista, sino también a los sujetos y redes a su alrededor?; ¿y cómo influye mi propia actuación como investigadora, siempre situada, subjetiva e intencional, en la lectura e interpretación de estos documentos?
Así, este artículo tiene como objetivo principal analizar la presencia de la arquitectura en el archivo del artista brasileño Tunga, tomando como eje documentos que evidencian la influencia ejercida por la Escuela de Arquitectura de Valparaíso en su formación. A partir de reflexiones y experiencias derivadas de una investigación desarrollada en un acervo de arte contemporáneo, se observa que el hallazgo de vestigios y fuentes hasta entonces poco exploradas puede revelar y ampliar las formas de interpretar una trayectoria artística e intelectual ya consolidada y reconocida internacionalmente.
Entre las hipótesis del trabajo, se plantea que los archivos permiten desestabilizar conocimientos previamente establecidos y abrir perspectivas antes invisibles, al mismo tiempo que se sostiene que la experiencia de Tunga en Chile formó parte de un auténtico intercambio poético y pedagógico con la Escuela de Arquitectura de Valparaíso, a partir de una convivencia directa con los profesores fundadores de la institución. Es decir que habría existido una red de resonancias y aprendizajes compartidos que contribuyó a modelar los fundamentos de su pensamiento artístico.
Encontrando arquitectura en un archivo de arte
Como metodología de investigación, este estudio se apoya en tres aportes teóricos principales: la noción de biografía intelectual, de François Dosse, que articula vida y obra como dimensiones interdependientes; el concepto de biografema, de Roland Barthes, que resalta los fragmentos singulares en la trayectoria de un sujeto; y la teoría del actor-red, de Bruno Latour, a partir de la lectura de Bernard Lepetit, que permite mapear redes de sociabilidad y destacar figuras clave en el recorrido del artista. La aplicación de estos marcos analíticos al trabajo con los archivos posibilita comprender con mayor precisión la influencia de la Escuela de Valparaíso en la obra de Tunga, revelando cómo los vínculos poéticos, pedagógicos y humanos se inscriben en su pensamiento y práctica artística.
Otro aspecto metodológico, directamente relacionado con el acervo, es que, aunque este no fue estructurado con un enfoque en la arquitectura, contiene una documentación sumamente rica, compuesta por cuadernos, correspondencias, publicaciones periódicas, registros de obras, manuscritos, documentos personales, fotografías, videos y la biblioteca del artista. Este conjunto conserva vestigios relevantes de la relación de Tunga con la arquitectura, especialmente durante las décadas de 1960 y 1970.
Cada acervo tiene sus propias dinámicas y particularidades, lo que exige adaptaciones en el recorrido investigativo. En el caso del Instituto Tunga, esta búsqueda implicó la definición de un recorte temático intencional, que considerara tanto los documentos en sí como el modo en que están organizados y contextualizados institucionalmente. Esto implicó respetar las estructuras de catalogación existentes, sin ignorar la complejidad viva y en transformación del acervo.
Identificar vestigios de arquitectura en este archivo requirió, por lo tanto, un enfoque interdisciplinario y no lineal, atento a las articulaciones sutiles entre el campo del arte y el de la arquitectura. El objetivo no era simplemente extraer información, sino reconocer las múltiples capas de sentido presentes en los documentos e investigar cómo la experiencia arquitectónica puede atravesar e informar la poética de Tunga. Esta perspectiva amplia invita a una reflexión sobre el propio proceso de investigación. Más que encontrar registros, se trata de interpretar indicios y tejer narrativas posibles.
Mediante una investigación dirigida y minuciosa en el archivo del Instituto Tunga, fue posible acceder a un conjunto expresivo de documentos, en gran parte inéditos, que arrojan luz sobre las experiencias iniciales del artista en el campo de la arquitectura. Entre los materiales encontrados están: historial universitario, diploma de grado, currículo de arquitecto, credencial escolar, fotografías, recortes de prensa y registros diversos, documentos que no solo validan información conocida, sino que también ofrecen nuevas pistas y sostienen las bases de esta investigación.
Pero, en la práctica, ¿cómo localizar documentos tan específicos dentro de un acervo amplio, heterogéneo y predominantemente orientado a las artes visuales? La respuesta se construyó gradualmente, a lo largo del propio proceso de investigación. Fue en el hacer, en la experimentación y en la adaptación a las particularidades del archivo, que los métodos y estrategias de búsqueda fueron delineándose. A continuación, presento los principales parámetros y procedimientos de búsqueda que orientaron la investigación.
En primer lugar, se destaca la búsqueda por palabras clave en la base catalogada. Gran parte del acervo ya estaba digitalizado, lo que permitió utilizar palabras clave específicas y relacionadas, como Arquitectura, Valparaíso, Ciudad Abierta y nombres de profesores. Este recurso fue esencial para localizar rápidamente documentos vinculados directamente al tema de la investigación.
En segundo lugar, la ampliación de términos y conexiones asociativas. En este sentido, la búsqueda no se limitó a términos directos, sino que incorporó palabras y conceptos asociados, ampliando el campo de estudio y facilitando el rastreo de conexiones entre la arquitectura y otros aspectos de la vida y obra de Tunga, expandiendo así el alcance investigativo.
En tercer lugar, cabe destacar el análisis manual y visual del acervo no catalogado. En efecto, una parte importante permanece fuera de las bases digitales, por lo que la investigación se realizó mediante análisis sistemático de materiales físicos, revisando cajas, gavetas y carpetas, con especial atención a documentos no previamente identificados como relevantes, lo que permitió descubrir registros fundamentales invisibles en los catálogos convencionales.
En cuarto lugar, la búsqueda pasiva e incidental. Durante investigaciones solicitadas sobre temas diversos, surgieron datos inesperados relacionados con la arquitectura. Estos hallazgos incidentales, no buscados intencionalmente, resultaron valiosos para el desarrollo de la investigación, encontrando datos también de forma indirecta en investigaciones paralelas.
Por último, la interacción entre áreas y colaboración diaria. En este sentido, el contacto constante con otros departamentos del Instituto, museología, archivo y biblioteca fue clave. El intercambio diario de hallazgos y actualizaciones generó un flujo colaborativo de información, fortaleciendo el carácter colectivo del proceso investigativo.
Esta combinación de métodos, activo, pasivo y colaborativo, junto con la singularidad del acervo permitió localizar vestigios de arquitectura en la trayectoria de Tunga y consolidar los fundamentos de esta investigación. Investigar arquitectura en un archivo de arte exige no solo atención y rigor, sino también flexibilidad metodológica y una escucha sensible a las capas sutiles de los documentos. Más que localizar registros, se trata de comprender el archivo como un territorio vivo de relaciones y sentidos, capaz de revelar dimensiones aún poco exploradas de la vida y obra del artista.
Tunga y la Escuela de Arquitectura de Valparaíso: hallazgos iniciales entre archivos
La experiencia directa con el archivo reveló una dinámica en capas, como si los documentos funcionaran como capas de cebolla, donde un solo registro puede desplegar conexiones, revelaciones y narrativas antes ocultas. La más significativa de ellas, y foco de este artículo como ejemplo de los hallazgos y reflexiones surgidos del trabajo con los archivos, se refiere a la relación entre Tunga y la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), en Chile, así como con la Ciudad Abierta, a finales de la década de 1960.
En ese período, aún joven y acompañando a su padre exiliado, el poeta Gerardo Mello Mourão, Tunga entró en contacto con las prácticas poéticas y pedagógicas de la Escuela, en particular con los llamados actos poéticos, acciones colectivas que integraban arquitectura, arte y poesía. Esta experiencia reverberó de manera profunda en aspectos centrales de su producción artística posterior.
Fue en Chile donde realizó su primera exposición, en 1973, cuando estudiaba Arquitectura en la Ciudad Abierta, una experiencia que antecede a la contracultura de Mayo del 68. En 1952, un grupo de arquitectos y poetas creó el Instituto de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso. Quince años después, a partir de una reforma universitaria, el grupo fundó la Ciudad Abierta, donde el padre de Tunga, el poeta y periodista Gerardo Mello Mourão, fue a dar clases, huyendo de la dictadura militar brasileña. Mourão llegó a participar en una de las históricas ‘Travesías’ organizadas en Valparaíso, que recorrían el interior de América del Sur, uniendo Tierra del Fuego con Santa Cruz de la Sierra, en una investigación del espacio latinoamericano. De regreso a Brasil, en 1974, Tunga continuó sus estudios de Arquitectura en la Universidad Santa Úrsula, en Río de Janeiro, donde se graduó (Cypriano, 2012, p. 85).
La vivencia interna en el acervo no solo posibilitó este cruce en gran parte inédito, sino que también generó reflexiones metodológicas importantes sobre los límites y potencialidades del archivo como campo de investigación: ¿cómo seleccionar y excluir documentos? ¿Cómo lidiar con vacíos y ausencias? ¿Cómo articular fuentes dispersas y construir narrativas posibles a partir de ellas? Este proceso me colocó, y aún me coloca, ante la complejidad y profundidad del acervo de Tunga, que abarca no solo su obra, sino también fragmentos de la vida de sus familiares y redes de interlocución.
Para contextualizar el inicio de esta vivencia, cabe destacar que entre 2021 y 2023 se comenzó la elaboración del Catálogo Raisonné de Tunga, dedicado a registrar toda su producción bidimensional. El proyecto fue desarrollado con el apoyo de los equipos de Museología, Archivo, Biblioteca e Investigación del Instituto Tunga, ubicado en el antiguo taller del artista en Río de Janeiro. En 2024, entró en fase editorial en colaboración con el Instituto Cahiers d’Art, abarcando más de 10.000 obras, dibujos, grabados, fotografías y trabajos en tela, realizadas desde los años 60 hasta poco antes de su fallecimiento en 2016.
En este contexto, me integré al equipo del Instituto Tunga como investigadora. Uno de los ejes de mi trabajo fue la creación de una cronología detallada de su vida y carrera, a partir del acervo disponible. El resultado fue un archivo cronológico extenso (Fig. 1), que reúne textos, imágenes, datos biográficos, obras conocidas e inéditas, exposiciones, premios y otros elementos relevantes. Más que una herramienta de investigación, busca transmitir con rigor y sensibilidad la complejidad de su trayectoria.

En una conversación realizada en 2023 con el arquitecto y amigo de Tunga, Everardo Miranda, en el contexto de las investigaciones para el Catálogo Raisonné, surgieron observaciones que resultarían decisivas para los rumbos de esta investigación. Entre las aclaraciones sobre la trayectoria personal del artista y sus obras, Everardo mencionó, de forma breve pero significativa, los viajes de Tunga a Chile en su juventud. Fue en ese momento que hizo referencia a la Ciudad Abierta y a la Escuela de Arquitectura de Valparaíso, la escuela experimental fundada por poetas, donde se aprendía arquitectura haciendo arquitectura. Comentó cómo los actos poéticos realizados por esa comunidad chilena se aproximaban, en esencia, a las instauraciones creadas por Tunga años después. La rápida observación de Everardo, que identificaba una afinidad formal entre ambas experiencias, los actos poéticos de la Escuela y las instauraciones de Tunga, entendidas como acciones colectivas de carácter simbólico y performativo, me abrió un camino de investigación.
A partir de nuevas consultas a fuentes y documentos, como currículos de época, correspondencias y artículos de prensa (Fig. 2), esta investigación llegó a una hipótesis más amplia y circunscrita: que la experiencia de Tunga en Chile no se limitó a una mera coincidencia o afinidad estética, sino que formó parte de un verdadero intercambio poético y pedagógico con la Escuela de Arquitectura de Valparaíso, en el sentido de una convivencia directa con los profesores fundadores de la institución. Es decir, más que una semejanza posterior, habría existido una red de resonancias y aprendizajes compartidos que contribuyó a modelar los fundamentos de su pensamiento artístico. La facilidad de acceso a la documentación, sumada a la libertad de investigación proporcionada por el Instituto, permitió que este camino se consolidara gradualmente.

Al reunir y cruzar documentos, imágenes, cartas y otros vestigios, percibí que la relación de Tunga con la arquitectura, y más específicamente con el entorno de la Escuela de Valparaíso, iba más allá de un episodio puntual o una mera coincidencia biográfica. Surgía allí una zona de continuidad poética entre su formación inicial y su producción madura, revelando una permanencia conceptual entre los años 1970 y las décadas siguientes. Aunque Tunga no fue alumno formalmente matriculado en la escuela, quedó claro que su paso por Chile se dio en un contexto fértil de intercambios intelectuales, influenciado por la presencia de su padre, el poeta Gerardo de Mello Mourão, exiliado político en esa época, y por las relaciones que este estableció con los fundadores de la institución.
Un documento específico se destacó durante la investigación: un intercambio de correos electrónicos entre el artista y la curadora Lisette Lagnado, fechado en julio de 2009. En el mensaje, Lisette solicitaba un testimonio de Tunga para el libro de la exposición Desvíos de la deriva: experiencias, travesías y morfologías, realizada en el Museo Reina Sofía en 2010. Ella mencionaba directamente a la Escuela de Arquitectura de Valparaíso y preguntaba si sería posible rescatar materiales de la Hermandad de la Orquídea, colectivo que incluyó figuras como Gerardo Mello Mourão (padre de Tunga), Napoleão Lopes Filho, Abdias Nascimento, además de los argentinos Godofredo Iommi, Efraín Tomás Bó y Juan Raúl Young.
El correo impreso contenía un borrador manuscrito de Tunga, en el que inicia su respuesta con la frase: “considerando que la arquitectura tiene como principios aquellos mismos que rigen la poesía” (Fig. 3). Aunque inacabada, esta anotación resultó ser un registro singular y revelador, apuntando a una afinidad conceptual entre arquitectura y poesía, nociones centrales tanto en la práctica de la Escuela de Valparaíso como en la poética del propio artista.

El documento reforzó una hipótesis en desarrollo: la existencia de un vínculo real, aunque poco documentado, entre Tunga y la Escuela de Valparaíso. La coincidencia entre la duda de la curadora y mi investigación impulsó un análisis profundo sobre los intercambios poéticos, pedagógicos y artísticos entre el artista y el contexto chileno. Al contrastar este vestigio con otras fuentes, se revela que la vivencia de Tunga en Valparaíso, en su juventud, influyó en una sensibilidad artística centrada en lo espacial, lo colectivo y lo instaurador. Aunque no ejerció formalmente como arquitecto, integró en su práctica principios propios de una arquitectura entendida como experiencia poética del espacio.
Al analizar el enfoque pedagógico de Valparaíso, se vuelve más evidente por qué Tunga asociaba arquitectura con poesía. En la Escuela, el concepto de acto poético ocupaba un lugar central, práctica que Tunga parece haber incorporado y preservado a lo largo de su trayectoria, manteniendo la poesía como un elemento estructurante de su obra hasta el final de su vida.
Como señala François Dosse (2009, p. 388), “[...] sea cual sea el caso considerado de adecuación o no entre la obra y la vida, el biógrafo debe pensarlas juntas sin reduccionismo, poniéndolas en tensión”. La experiencia en Valparaíso no reduce la obra de Tunga, pero constituye una parte relevante de su formación. En las instauraciones, acciones espontáneas realizadas junto a las instalaciones, involucrando el cuerpo en colectividad y ejercitando la sensibilidad poética, se percibe una clara continuidad con la pedagogía de la Escuela. Además del papel central de la poesía, tanto en los actos poéticos de la Escuela como en las instauraciones de Tunga, se observa la valoración de la interactividad y la participación del público, invitado a involucrarse activamente en la experiencia artística (Fig. 4).

En palabras de Godofredo Iommi (1976, p. 7): “[...] es necesario obedecer al acto poético con y a pesar del mundo para desencadenar la Fiesta. Y la Fiesta es el juego, el supremo rigor de mi libertad. Esa es la misión del poeta, porque el mundo debe ser siempre re-enamorado”. A través de su obra, Tunga se posiciona como poeta y conductor de la fiesta de la condición humana, instaurando una situación que irrumpe en la vida cotidiana, cuya dimensión poética se revela mediante la acción y se expande hacia lo colectivo. Como afirma Tunga (2004): “Lo que hace la obra es la presencia del sujeto complejo, un sujeto capaz de transmitir, de densificar, de colocar y de impregnar ese objeto con sus propias experiencias. Son pequeñas experiencias de las que las personas pueden no darse cuenta y que, en una obra, se revelan, aparecen. [...] Creo que la presencia de lo humano en la obra de arte es fundamental. En tanto obra de arte, para la obra de arte y a través de ella”.
Es decir, el espectador no es solo un observador: participa, activa, siente y se convierte en parte del acontecimiento. Es en el compromiso del cuerpo y en la percepción colectiva donde el acto poético se realiza plenamente. El espacio expositivo deja de ser únicamente un lugar de observación y se convierte en un entorno sensible y activo, donde percepción, acción e interacción colectiva generan nuevas formas de experiencia. Como afirma el propio artista: “Creo que en una performance o en una instalación, prefiero llamarlo instauración, producimos algo efectivo, se instaura algo, hay una especie de fenómeno” (Tunga, 2009, p. 168)
Así, Tunga retoma y reinterpreta la tradición de los actos poéticos de Valparaíso, evidenciando cómo el arte puede instaurar realidades que rompen con la causalidad cotidiana, celebrando la presencia humana y la experiencia colectiva en plenitud. De esta manera, la relación entre arte y arquitectura en la obra de Tunga se manifiesta no solo en afinidades formales o conceptuales, sino también en una forma compartida de concebir la creación como acto poético y experiencia colectiva. El contacto del artista con la Escuela de Arquitectura de Valparaíso, así como con su pedagogía poética, introdujo en su pensamiento una comprensión expandida del espacio, del cuerpo y del hacer artístico.
Intercambios epistolares
Aún durante la investigación, localicé correspondencias (Fig. 5) enviadas a Tunga, décadas después, por profesores y arquitectos vinculados a la fundación de la Escuela, como José Vial, Manuel Casanueva y Alberto Cruz, que reflejan las interlocuciones mantenidas entre Tunga y los docentes de la Escuela.

En el conjunto de cartas recibidas por Tunga, una de ellas fue enviada por José Vial Armstrong, conocido como Pepe Vial, arquitecto chileno dedicado a la enseñanza de la arquitectura, partícipe en la fundación del Instituto de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, miembro de la Ciudad Abierta de Amereida y creador del Archivo Histórico que lleva su nombre. En la carta, Pepe agradece la hospitalidad de Tunga en París y le ofrece su casa en Valparaíso como gesto recíproco. Breve pero afectuosa, la misiva expresa una amistad basada en la hospitalidad y refleja una constante en la correspondencia de Tunga con sus interlocutores chilenos: compartir el hogar como forma de encuentro y vínculo pese a la distancia[1].
En septiembre de 1980, Tunga recibió en Río de Janeiro una carta de Manuel Casanueva, arquitecto chileno y cofundador de la Ciudad Abierta de Ritoque. En ella, Casanueva comparte un proyecto colectivo en desarrollo y propone a Tunga participar en una publicación conjunta como forma de diálogo a distancia. La invitación, acompañada del pedido de difundir la iniciativa entre sus contactos, revela la intención de ampliar las redes de intercambio entre arte, poesía y arquitectura.
En enero de 1987, Tunga recibió una carta de Alberto Cruz, arquitecto y cofundador de la Ciudad Abierta, enviada desde la Escuela de Arquitectura de la PUCV. Con tono poético y afectuoso, Cruz expresa el deseo de mantener viva la relación a pesar de la distancia, reconociendo en Tunga una afinidad poética y la memoria de su paso por Valparaíso. La carta testimonia una amistad persistente y un vínculo sostenido por la palabra y la sensibilidad compartida.
En marzo de 1981, Tunga recibió una carta de Godofredo Iommi, poeta argentino y figura clave de la Escuela y la Ciudad Abierta, quien lamenta la muerte de Arturo “Tuto” Baeza y elogia la obra del artista por su “fuerza plástica indiscutible”. Entre el luto y el afecto, Iommi reafirma la amistad y el intercambio con Tunga, revelando cómo la correspondencia operaba como una comunidad poética que unía creación, palabra y vínculo humano.
Estas cartas nos presentan a diversos agentes involucrados en la vida y en la obra de Tunga, desplazando una lectura exclusivamente centrada en el artista para evidenciar la red de otros actores presentes. Como afirma Lepetit (1996, p. 227): “El actor y la acción durante mucho tiempo fueron relegados en beneficio de las estructuras de larga duración. El eclipse del actor parece llegar a su fin. La sociedad es ahora vista como producto de la interacción, como una categoría de la práctica social”. Se trata, por lo tanto, de identificar, comprender y reconocer el papel de esos diferentes actores en la constitución de una vida y de una obra en desarrollo.
Es importante recordar que estas cartas, al igual que los recortes que emergen de ellas, no ofrecen la totalidad de la vida del artista, lo que tampoco se pretende aquí. Lo que se busca son fragmentos específicos, aquello que Barthes (1984, p. 34) llamó “biografemas”, es decir, “rasgos biográficos que, en la vida de un escritor, me seducen tanto como ciertas fotografías”. Siguiendo esta lógica, los archivos se revelan poco a poco como huellas que permiten componer un cuadro más amplio y mapear los nombres involucrados en esta historia, generando una red de asociaciones y deducciones en constante expansión.
En este proceso, por ejemplo, identifiqué en currículos y periódicos de la época que la primera exposición internacional de Tunga tuvo lugar en 1973, en el Instituto de Arte de Valparaíso. En los archivos de la institución, solo existe un registro de esta muestra: una fotografía de una pared con abstracciones, acompañada de dibujos que parecen ser estudios o proyectos relacionados con la obra (Fig. 6).

A partir de esta información, busqué en los archivos de la Escuela de Arquitectura de Valparaíso registros de la exposición de 1973. Aunque no encontré material sobre la muestra, localicé fotografías de una Phalène, en la que Tunga aparece junto a alumnos liderados por Godofredo Iommi, poeta argentino y uno de los fundadores de la institución (Fig. 7).

Especialmente en los escritos de Godofredo Iommi, Alberto Cruz y otros fundadores, el término “Phalène” fue adoptado como una metáfora de la propia poética de la Escuela de Valparaíso, en referencia a una arquitectura que se construye en el instante, como un juego:
Phalène como un instrumento para abrir la realidad a lo desconocido. La apertura se sustenta en el carácter inaugural de la palabra poética, que aparece antes de todo significado, nombrando nuevamente las cosas para que la realidad se abra a un campo de múltiples posibilidades. El acto poético rearticula el contexto, las personas, los espacios, las atmósferas y lo que acontece en el lugar. Así, en la Phalène, el poeta irrumpe en el espacio y en la vida de la ciudad con su cuerpo presente y su voz viva, produciendo un acontecimiento extraordinario de celebración lúdica y colectiva, capaz de suspender lo conocido (Castro y Dinamarca, 2022, p. 53).
Con esto, comprendí que Tunga, aún joven, estuvo inmerso en esas experiencias tanto en la escuela como la Ciudad Abierta, este campus experimental. Las fotografías encontradas en el Archivo Histórico José Vial Armstrong, de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV, me llevaron simultáneamente a conectarlas con otra carta presente en los archivos personales de Tunga. Se trata de una correspondencia recibida por Tunga el 2 de septiembre de 2010, enviada desde Santiago de Chile por Hernán Cruz, también llamado Nano Cruz (Fig. 8), arquitecto y pintor chileno. Nano vivió y se formó junto a los fundadores de la Escuela en el Cerro Castillo, participando, durante su infancia y juventud, en actos y espacios originados por la escuela. Su vínculo con los fundadores es sanguíneo, a través de su padre, Alberto Cruz, y creativo, por convivir con el grupo de arquitectos, poetas, escultores y pintores.

En la carta, Nano recuerda un episodio registrado en fotos de 1973: un baño de Tunga y Godo en las frías aguas del Pacífico. El relato, cargado de afecto, evoca la convivencia y el espíritu de experimentación que marcaban las prácticas pedagógicas de la época. En la primera parte, también rememora momentos compartidos entre Tunga, el poeta brasileño Gerardo Mello Mourão y Gonzalo, posiblemente ligado a la Escuela de Valparaíso. Este gesto de memoria reafirma los lazos afectivos e intelectuales entre Brasil y Chile.
En otro de sus recuerdos, Tunga, en un contexto distinto, evoca memorias que también pueden asociarse con los registros fotográficos encontrados, en los que aparecen el mar, la playa y las palabras de Nano Cruz.
Teníamos contacto con la Escuela de Arquitectura de ‘Viña del Mar – Valparaíso’, un grupo de poetas que había fundado esta escuela, extremadamente experimental, donde se enseñaba arquitectura haciendo arquitectura. Contaban con un terreno avanzado de la escuela, una enorme playa, más o menos como la Barra da Tijuca, donde los estudiantes no tenían un plazo para graduarse. Iban allí a construir sus propias casas, levantaban el ágora, construían el palacio de la musa. Así, esta experiencia constituía una vivencia radical de conexión entre la poesía, las artes visuales, la música y la arquitectura (Torres y Silva, 2023, p. 583).
Así, las imágenes encontradas en el archivo de la Escuela, combinadas con la carta que Tunga recibió de Nano Cruz y sus propios recuerdos –conectados a las imágenes y palabras de la correspondencia– evidencian una relación concreta entre los archivos de Gerardo Mello Mourão y los de la Escuela de Arquitectura de Valparaíso. Mientras Nano Cruz evoca una vivencia íntima y corporal, Tunga recuerda su dimensión pedagógica y poética. Juntas, estas memorias revelan un tiempo en que vida, arte y poesía se fundían, y donde la convivencia misma era un gesto creativo.
Aún sobre la carta, el sobre lleva la inscripción “carta a Tunga en manos de Jorge”, lo que indica que probablemente fue entregada por medio de Jorge Ferrada Herrera[2], arquitecto formado en la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y profesor en la misma institución desde 1998. Ferrada fue un amigo muy cercano de Gerardo Mello Mourão, de la familia y de Tunga, manteniendo intercambios y convivencias hasta los últimos días de vida del artista. Actualmente, por haber sido alumno de la Escuela de Valparaíso y profesor en la misma institución, Jorge es quizá la principal fuente de memorias sobre no solo las relaciones de Gerardo y Tunga con la escuela, sino, sobre todo, sobre la relación de la obra de Tunga con la Escuela de Valparaíso y la influencia de esta institución en su producción artística.
Reflexiones en torno a los archivos
Los ejemplos presentados muestran cómo una experiencia inmersiva en el archivo permitió identificar rastros de arquitectura en un acervo centrado principalmente en las artes visuales. Esta investigación se desarrolla como un rompecabezas: en la rutina del Instituto Tunga, fragmentos como cartas o fotografías olvidadas van emergiendo como vestigios del pasado. Al reunir estas piezas, especialmente a través de las correspondencias que aparecen de forma gradual, se va construyendo una narrativa y sistematizando la información en torno a las preguntas de la investigación. En ese proceso, es fundamental no perder de vista que, incluso con un conjunto documental consistente, siempre habrá vacíos y preguntas sin respuesta, derivados de la ausencia de fuentes complementarias aún no localizadas o disponibles. El desafío, entonces, es comprender qué es posible extraer de esa construcción, pese a las limitaciones e incertidumbres inherentes al proceso.
Trabajar con correspondencias en archivos personales como el de Tunga implica, muchas veces, enfrentarse a conversaciones interrumpidas, ya que suelen conservarse solo las cartas enviadas o recibidas. Aunque fragmentarias, estas cartas ofrecen pistas sobre encuentros, colaboraciones y proyectos cuya continuidad muchas veces permanece desconocida. Aun sin saber si Tunga respondió o no, el valor de estos documentos reside en cómo permiten rastrear su participación en eventos y relaciones, revelando vínculos ya establecidos, aunque incompletos.
La segunda reflexión apunta a que, aunque los archivos ofrecen múltiples pistas sobre una vida, no pueden representarla en su totalidad. Son fragmentos preservados por quienes estuvieron cerca del sujeto y decidieron qué conservar. Así, el archivo no es la persona, sino una representación parcial de su experiencia. Buscar a un sujeto en el archivo no implica construir una figura idealizada ni reforzar la imagen del genio creador, sino recuperar una narrativa fragmentada, compleja y situada.
Antes que nada, es fundamental reconocer que la obra de un artista surge de un entramado complejo de condiciones históricas, sociales, culturales y subjetivas. Por ello, es necesario adoptar una mirada contextualizada que lo inscriba en redes de relaciones más amplias. Esta perspectiva evita la glorificación individual y permite una comprensión más completa. En este sentido, las correspondencias son fuentes valiosas, ya que revelan no solo a los sujetos, sino también las dinámicas de sus vínculos y los contextos en los que actuaban.
En esta línea, el análisis biográfico solo adquiere valor cuando parte de momentos concretos de la producción del artista y se enfoca en las relaciones contextuales que la moldearon. Mi admiración por la obra de Tunga, reflejada en años de estudio, no implica una postura pasiva ni la intención de engrandecer su biografía, sino un esfuerzo crítico por comprender su trayectoria en su complejidad. El propio Tunga (2010) se opone a esa visión cuando afirmó:
Creo que esa psicologización del artista es una simplificación. Lleva a una glorificación de la vida del artista, que lo coloca en la posición de superestrella. Lo que creo que no es lo más interesante en el arte. [...] Creo que el ego termina jugando un papel muy importante y particulariza, termina aislando su propia creación artística a su propia condición, como si tuviera algo excepcional que lo llevó a ser artista. Creo que nadie tiene nada de excepcional, creo que todos tienen todo de excepcional.
Una tercera reflexión se refiere a los múltiples actores que emergen en el archivo de Tunga. Aunque centrado en su figura, el archivo revela una red de personas clave que influyeron en su vida y obra. Identificar quiénes son y qué roles desempeñaron permite situar al artista en sus contextos relacionales, revelando asociaciones, colaboraciones y decisiones que impactaron directamente en sus proyectos. Así, el archivo no solo documenta su producción, sino que traza una red de vínculos que contribuyeron a dar forma a su trayectoria artística.
Una cuarta reflexión trata sobre el valor asignado a los documentos y el papel activo del investigador. La fuente no es neutral: se construye a partir de la mirada, las elecciones y la interpretación de quien investiga. Así, reconocer mi posición en el proceso, no solo como investigadora, sino como agente activa en la selección y articulación de documentos, relatos y archivos, es fundamental para entender el carácter intencional de esta investigación.
Busco desnaturalizar mi propia presencia en la investigación, reconociendo que toda interpretación y manejo de materiales implica elecciones, recortes y omisiones. Mi actuación es intencional y guiada tanto por un compromiso teórico como por mi subjetividad. Al asumir que este proceso está atravesado por juicios de valor, es fundamental abordarlo con responsabilidad crítica.
Como señala Ruth Verde Zein (2011, p. 4), “[...] los documentos no hablan por sí mismos: esperan ser interpretados”. Esta cita refuerza la idea de que la intencionalidad del investigador, lejos de ser un factor neutral, es un agente fundamental en la construcción del conocimiento. Los documentos, como vestigios, solo revelan su potencial cuando son seleccionados y analizados desde una perspectiva específica. Es en ese proceso donde el intérprete y su experiencia cobran protagonismo, articulando narrativas, relaciones y sentidos que suelen pasar desapercibidos. Una nueva mirada permite reinterpretar lo dado y abrir otras formas de acceso a la obra. Así, mi intención es aportar una nueva capa de análisis que, al repensar la producción de Tunga desde sus vivencias, ilumine aspectos menos explorados de su trayectoria y de sus redes de relación.
Aunque formada en Historia del Arte, en los últimos años mi investigación se ha acercado a la arquitectura, lo que ha moldeado mi mirada sobre la obra de Tunga. Esta contaminación disciplinar define mi enfoque actual: ciertos documentos destacan porque resuenan con mis perspectivas interpretativas. Así, mi análisis moviliza las fuentes desde una posición intencional y situada, que a su vez redefine la percepción del archivo. Reconocer este proceso es clave para entender los fundamentos metodológicos y teóricos de esta investigación.
[...] un archivo no es solo un lugar al que se va para consultar montones de documentos antiguos. Es más que eso. Deliberadamente, es el lugar donde ocurre el encuentro silencioso de cuerpos, el del investigador y sus fuentes. Sin embargo, la acumulación misma de tantos registros, de tantas fracturas y discontinuidades en la información durante el proceso de consulta hace que, tarde o temprano, las prácticas de recopilación, compilación y reproducción de documentos dejen de verse como algo natural. La operación de ordenamientos y desordenamientos de lo que se consulta allí termina interrogando al investigador sobre los fragmentos de historias que va haciendo propios y aquellos que tendrá que abandonar y, finalmente, sobre su propio apego a ese ejercicio o a ese lugar. [...] Poco se pregunta en las escuelas de arquitectura y urbanismo qué es una sala de archivo y qué sucede allí. Poco se pregunta sobre lo que emerge en el silencio de sus salas de lectura o en las de una biblioteca (Castro et al., 2021, p. 10).
Por último, una quinta reflexión que, en cierto sentido, reúne todas las anteriores, y que por ello se toma aquí como las consideraciones finales de este artículo, se refiere a la analogía del archivo como una cebolla que debe ser pelada. Tunga (2004) decía: “Una obra de arte es siempre una cebolla, una cantidad de capas, dentro de otras, dentro de otras…”, idea que también se aplica al archivo: un único documento puede abrir múltiples caminos. Con nuevas fuentes, los fragmentos se conectan, revelando lo que antes era invisible y generando nuevas preguntas.
El acceso diario a la obra y documentación de Tunga permite descubrir constantemente nuevos materiales que amplían la información sobre su vida y obra. Un solo documento puede revelar eventos, personajes y conexiones con otras fuentes, mostrando una red de relaciones que trasciende el objeto mismo. Estas interacciones influyen en la construcción del sujeto y su producción artística. Al cruzar datos fragmentados, se revelan aspectos antes invisibles y surgen nuevas preguntas para la investigación.
Un solo documento puede abrir múltiples vías de investigación, ampliando su significado al relacionarse con otras fuentes del mismo contexto. Como una cebolla, al desvelar sus capas revela distintos niveles de sentido. Estas conexiones, junto al conocimiento visual, teórico y metodológico previo, permiten transformar curiosidades en valiosos aportes epistemológicos.
Agradecimientos
Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior — Capes, processo n. 88887.986350/2024-00.
Referencias bibliográficas
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Notas
Notas de autor
Roles de autoría: 4. Conceptualización; 5. Curaduría de datos; 6. Escritura - revisión y edición; 7. Investigación; 8. Metodología; 10. Redacción - borrador original; 13. Validación; 14. Visualización
https://orcid.org/0000-0001-5554-1806
julia.andrade@fau.ufrj.br
Información adicional
CÓMO CITAR: Cavalcante, J. (2025). Tunga y prácticas pedagógicas en tránsito en América Latina. Reflexiones desde una vivencia en archivo. A&P Continuidad, 12(23). https://doi.org/10.35305/23626097v12i23.527
Enlace alternativo
https://www.ayp.fapyd.unr.edu.ar/index.php/ayp/article/view/527 (html)

