Dossier Temático

Tramas entre archivo, comunicación y TIC. El archivo del arquitecto Togo Díaz en Córdoba, Argentina

Entanglements between Archive, Communication, and ICTs. The Archive of Architect Togo Díaz in Córdoba, Argentina

Cristian Gabriel Terreno (*)
Archivo Togo Díaz; Carrera de Arquitectura, Universidad Blas Pascal. ROR: https://ror.org/04z80e107, Argentina
Matías Pablo Córdoba (**)
Archivo Togo Díaz; Carrera de Arquitectura, Universidad Blas Pascal. ROR: https://ror.org/04z80e107, Argentina
Mariana Beatriz Chicar (***)
Archivo Togo Díaz; Carrera de Arquitectura, Universidad Blas Pascal. ROR: https://ror.org/04z80e107, Argentina

A&P continuidad

Universidad Nacional de Rosario, Argentina

ISSN: 2362-6089

ISSN-e: 2362-6097

Periodicidad: Semestral

vol. 12, núm. 23, 2025

aypcontinuidad@fapyd.unr.edu.ar

Recepción: 23 julio 2025

Aprobación: 10 octubre 2025



DOI: https://doi.org/10.35305/23626097v12i23.531

CÓMO CITAR: Terreno, C. G.; Córdoba, M. P. y Chicar, M. B. (2025). Tramas entre archivo, comunicación y TIC. El archivo del arquitecto Togo Díaz en Córdoba, Argentina. A&P Continuidad, 12(23). https://doi.org/10.35305/23626097v12i23.531

Resumen: Este artículo examina el proceso de creación y organización del archivo personal del arquitecto José Ignacio Togo Díaz (1927–2009) en Córdoba, Argentina, desde dos problemáticas centrales. La primera remite a la constitución del archivo en su organización y tratamiento documental, atendiendo a su soporte físico, a los inventarios y a las normas archivísticas aplicables. La segunda se orienta a su difusión mediante tecnologías de la información y comunicación (TIC), en particular el desarrollo de una plataforma digital que procura ampliar el acceso y la circulación del acervo.

El archivo no se reduce a una operación técnica de conservación, sino que se inscribe en un campo de tensiones: entre memoria y olvido, entre patrimonialización y mercado inmobiliario, entre investigación crítica y limitaciones desde lo institucional. La preservación de planos dibujados a mano en tiempos de hipervirtualidad expone esas contradicciones, revelando tanto su potencia para interrogar la disciplina como los límites impuestos por la falta de recursos y cierta indiferencia cultural. En este marco, la experiencia desarrollada en la Universidad Blas Pascal desde 2015 articula organización, investigación y TIC, configurando el archivo no como depósito neutral, sino como espacio activo donde se disputan sentidos de la arquitectura y de su historia reciente.

Palabras clave: construcción de archivo, arquitectura segunda parte siglo XX, organización documental, TIC.

Abstract: This article addresses the personal archive development process of the architect José Ignacio Togo Díaz (1927–2009) in Córdoba, Argentina, from two central questions. The first one concerns the constitution of the archive, its organization and documentary processing; this includes physical support, inventories, and applicable archival standards. The second one focuses on the archive dissemination through information and communication technologies (ICTs), in particular, the development of a digital platform to expand the access to the collection as well as its circulation.

The archive does not represent a mere technical conservation operation, rather, it reflects a broad field of tensions between memory and oblivion, patrimonialization and real estate market forces, critical research and institutional resources limitations. The preservation of hand-drawn plans in times of hyper virtuality exposes these contradictions revealing both their power to interrogate the discipline and the limits imposed by a lack of resources and certain cultural indifference. Within this framework, the experience developed at Blas Pascal University since 2015 has articulated systematization, research, and ICTs configuring the archive not as a neutral repository but as an active space where the meanings of architecture and its recent history are contested.

Keywords: archive development, architecture of the second half of the last century, documents organization, ICTs.

Introducción

En 2011, dos años después del fallecimiento del arquitecto José Ignacio Díaz, quien desarrolló su vida profesional en la ciudad de Córdoba, Argentina, la familia donó a la Universidad Blas Pascal (UBP) un conjunto de documentación correspondiente a su producción disciplinar. Su esposa Sara Betty Yadarola, y sus hijos –que también comparten la profesión– los habían conservado y encontraron en esta entrega una forma de garantizar su circulación. La donación estuvo mediada tanto por la decisión familiar de preservar el legado como por los vínculos institucionales con la carrera de Arquitectura de la UBP cuyo director el arquitecto Diego Schmukler, fue colaborador del estudio.

Desde allí comenzamos un recorrido orientado a comprender el pasado histórico, el legado archivístico y la obra construida, dimensiones que se entrelazan con el presente en la tarea de la organización del archivo y, al mismo tiempo, en la comprensión de las tensiones y los debates contemporáneos acerca de una posible patrimonialización de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX. Este corpus, se conforma bajo la presión de las aceleradas transformaciones inmobiliarias y las mutaciones en los modos de habitar que amenazan contra la obra, que no solo reclama una acción de preservación, sino que impone una acción interrogativa sobre su condición documental.

El archivo está a cargo de un equipo integrado por tres docentes de Teoría, Historia y Proyecto de la carrera de Arquitectura de la UBP, acompañados por Diego Schmukler, como asesor. Reconocemos los desafíos que atraviesa la enseñanza del proyecto, que lejos de resolverse, se profundizan en un escenario donde la aspiración de formar en una arquitectura de calidad enfrenta a las presiones culturales globalizadas que reconfiguran la práctica profesional y la reflexión disciplinar. En este marco, el archivo adquiere un valor histórico y formativo.

La composición intergeneracional aporta diferentes modos de aproximación: desde la experiencia de quienes compartieron el trabajo en el estudio del arquitecto, el conocimiento de quienes analizan su producción o los que fueron estudiantes en los años 80 y 90, cuando sus edificios transformaban el paisaje urbano del centro de Córdoba. Se suma la mirada de generaciones recientes, que problematizan la persistencia de una marca identitaria en la arquitectura local. Esta marca se manifiesta en dos escalas: los edificios en altura y las viviendas unifamiliares, caracterizadas por su materialidad en ladrillo visto y una domesticidad que aún constituye una referencia en la práctica proyectual cordobesa.

En este proceso estamos construyendo el archivo Togo Díaz, apodo por el cual se lo conoce localmente, nombre que utilizaremos para referirnos a él en tanto creador principal de la documentación y al archivo en su condición de institución que organiza el fondo documental. El objetivo es aportar a la historia de la arquitectura cordobesa de la segunda mitad del siglo XX mediante la organización del acervo. Contar con el registro de un autor constituye una situación particular en el ámbito local, que permite investigar, desde las fuentes, los temas y problemas que desafían al campo disciplinar. Al tiempo que buscamos evidenciar las oportunidades que ofrecen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para difundir y establecer vínculos con la obra construida.

La labor del arquitecto José Ignacio ‘Togo’ Díaz en Córdoba

El arquitecto en la Córdoba de la segunda mitad del siglo XX

‘Togo’ Díaz obtuvo el título de arquitecto en 1959 en la Universidad Nacional de Córdoba. Su formación transcurrió entre el modelo de enseñanza de la Escuela de Bellas Artes dependiente de la Facultad de Ingeniería, y la recién fundada Facultad de Arquitectura en 1954. Allí, fue introducido en las ideas modernas y los referentes contemporáneos, desde el racionalismo centroeuropeo al organicismo de Frank Lloyd Wright.

Como estudiante avanzado comenzó de manera temprana su trabajo en construcciones de baja escala en el campo de la vivienda individual y diseños de locales comerciales. En 1964, fundó junto al ingeniero Fernando Lozada la empresa constructora ‘Díaz & Lozada S.R.L’. ‘Togo’ lideraba los proyectos desde instancias tempranas de anteproyecto, en trabajo colaborativo con sus socios, para resolver cuestiones técnicas, administrativas, de gestión de obra. (Terreno y Schmukler, 2021). En 1996 la empresa entró en convocatoria de acreedores como consecuencia del impacto que la crisis financiera latinoamericana de 1995 tuvo sobre el sector de la construcción. Hasta el final de su vida continuó trabajando junto a sus hijos.

Producción arquitectónica

Desarrolló su obra en dos ámbitos diferenciados: en la empresa constructora ‘Díaz & Lozada S.R.L’ (1964-1996) y por otro, su ejercicio profesional independiente. La primera concentró el proyecto y la construcción de más de 170 edificios de vivienda colectiva en altura en su mayoría de ladrillo visto, en áreas pericentrales de la ciudad de Córdoba, con incursiones en edificios comerciales y equipamientos para servicios, aunque en menor proporción. (Fig 1). La segunda, desarrollada junto a su esposa y con sus hijos, con más de 200 proyectos de viviendas unifamiliares destinadas a clases medias acomodadas (Fig. 2). Estas obras están distribuidas en barrios residenciales de la ciudad, en localidades cercanas y, en algunos casos, en ámbitos rurales o de fin de semana (Moisset y Ojeda, 2014). En su última etapa, indaga en una nueva tipología suburbana en barrios cerrados destinados a sectores medios-altos. Se registran proyectos puntuales fuera de Córdoba como un centro comercial en Salta y edificios comerciales para una firma de ropa masculina llamada ‘Thompson & Willians’ en diferentes ciudades argentinas.

Edificios de vivienda en altura en área Central de Córdoba, Argentina proyectados y construidos por Díaz y Lozada S.R.L.: Calicantos (1985-1990) y Zigurat (1983), todos ellos sobre el Bv. San Juan y su continuación Bv. Illía.
Figura 1.
Edificios de vivienda en altura en área Central de Córdoba, Argentina proyectados y construidos por Díaz y Lozada S.R.L.: Calicantos (1985-1990) y Zigurat (1983), todos ellos sobre el Bv. San Juan y su continuación Bv. Illía.
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

Viviendas urbanas y serranas. Diseño y conducción técnica Togo Díaz en Córdoba: Casa Zorzi (1977) (izq.) y Casa Cuestablanca (1970) (der.).
Figura 2.
Viviendas urbanas y serranas. Diseño y conducción técnica Togo Díaz en Córdoba: Casa Zorzi (1977) (izq.) y Casa Cuestablanca (1970) (der.).
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

En coincidencia con el análisis de Cesar Naselli (1983), podemos decir que su arquitectura se configura desde una condición local singular, no solo por su ubicación, sino también porque recupera saberes técnicos, referencias urbanas y de modos de vida con un fuerte compromiso con la región. Además, desarrolla modelos de gestión para enfrentar las condiciones productivas derivadas de las crisis cíclicas de la economía argentina de ese período (Terreno y Schmukler, 2021).

Condiciones de producción cultural y gestos de la trayectoria disciplinar en el archivo Togo Díaz

En la producción de edificios de la constructora Togo intervenía en casi todas las etapas del proceso, desde lo que en la actualidad denominamos proyecto de inversión hasta la materialización y control de calidad. Solo los cálculos estructurales, y algunos proyectos de instalaciones, se realizaban fuera de la oficina. Los registros encontrados en el archivo presentan en gran parte ese recorrido. Durante el proceso constructivo trabajaba con gremios, productores ladrilleros y cuadrillas dedicadas a la producción de estructuras de hormigón armado o talleres de aberturas. En la mayoría de los casos, se pagaba con unidades de departamentos que recibían al final del proceso. Esta modalidad permitía reducir costos financieros y generaba entre los intervinientes un cierto compromiso compartido de rapidez y eficacia.

La etapa empresarial comenzó a ganar complejidad para 1967, cuando proyectaron, con apoyo de una inmobiliaria local, el edificio residencial Plaza Malanca, ubicado en La Cañada, un arroyo sistematizado acompañado de vegetación de tipas que constituye un ícono en el paisaje urbano del centro de la ciudad de Córdoba. En el archivo se conserva, una folletería en formato de tríptico, elaborada en el estudio para difundir la propuesta de venta, donde presenta una planta equipada (Fig. 3). Algunos de los rasgos que luego serían parte del carácter de Togo Díaz, el juego volumétrico, la concepción de un objeto integral con cinco fachadas, el cuidado por el detalle. La envolvente de las 4 fachadas fue resuelta con estructura independiente de hormigón armado a la vista y placas premoldeadas con canto rodado a la vista que eran elaboradas in situ.

Planos de venta y edificio construido ‘Plaza Malanca.’
Figura 3.
Planos de venta y edificio construido ‘Plaza Malanca.’
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

A partir de entonces, una serie de edificios fueron diseñados y construidos, en su mayoría para clientes privados; sin embargo, al crecer empezó a financiar y construir con fondos propios. La Cañada se convirtió en el principal foco de localización de sus edificios en altura y en el recientemente ampliado bulevar San Juan. En este encuentro de esquinas, el edificio Florida II (1971) proyectado con terrazas abiertas hacia el arroyo y juegos volumétricos de ladrillo visto (Fig. 4). Fue apodado “el escalonado” y continúa siendo un desafío para los primeros croquis de estudiantes de Arquitectura.

El edificio ‘Florida II’ (1971) sobre La Cañada, un arroyo sistematizado que atraviesa el centro de la ciudad. Es una de las obras más representativas del Togo Díaz, apodada localmente el escalonado.
Figura 4.
El edificio ‘Florida II’ (1971) sobre La Cañada, un arroyo sistematizado que atraviesa el centro de la ciudad. Es una de las obras más representativas del Togo Díaz, apodada localmente el escalonado.
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

En la producción de la empresa constructora se reconoce un punto de inflexión, no vinculado al diseño sino a las condiciones de producción: el Rodrigazo de 1975, una crisis económica que tuvo un efecto ruinoso en el mundo productivo argentino en general y en la industria de la construcción en particular. Casi todas las empresas con obras iniciadas o compromisos de entrega de departamentos no lograron cumplir con lo pactado. Díaz y Lozada, en plena construcción del edificio Federico, logró finalizar a tiempo y entregar según lo acordado, aunque con pérdidas económicas significativas. Este hecho les dio una reputación y un nombre en el mercado de departamentos en Córdoba (Terreno y Schmukler, 2021).

En los años siguientes, en consonancia con el auge de la construcción residencial y la confianza social alcanzada, consolidó su imagen como una de las principales constructoras de edificios en altura de Córdoba. Este proceso estuvo asociado al reconocimiento de Togo Díaz como destacado proyectista, tanto por la crítica local (Naselli, 1983) como regional (Pinilla Acevedo, 1993). Al mismo tiempo, la actividad empresarial se fortalecía por el ejercicio profesional: muchos clientes que compraban departamentos lo elegían para proyectar sus viviendas particulares, y viceversa, mientras sus clientes privados invertían o adquirían unidades en un edificio del Togo.

Desde 1976 a 1996 se manifiesta la etapa más prolífica, tanto en la producción de edificios en altura y de viviendas individuales, sumado el proyecto de uno de los primeros shopping center en la ciudad y otro en Salta. Quienes caminábamos las calles del centro de Córdoba a finales de los 80, observábamos los edificios de Togo construirse en menos de un año, logrando la mejor perfomance en 8 meses, según los registros documentales. Mientras crecía el tercer piso de la estructura de hormigón armado, comenzaba a crecer la envolvente de ladrillo y las carpinterías iban cerrando los espacios interiores. Se llegaron a construir más de 10 edificios en simultáneo a principios de los años 90.

Decisiones financieras adversas condujeron a que, ante la paralización económica provocada por la crisis mexicana de 1995 –el denominado efecto tequila–, la empresa no pudiera comercializar los departamentos ni afrontar la finalización de los edificios, además de las deudas acumuladas con los contratistas de los distintos rubros. En 1996 la firma entró en convocatoria de acreedores y, tras un proceso de negociación, logró evitar la quiebra mediante la entrega, en parte de pago, de 12 edificios en ejecución. Testimonio de ello es la falta de documentación técnica de estos edificios, entregadas a acreedores para que otras constructoras las completaran. A pesar del duro golpe como profesional comprometido y reconocido en la ciudad, continuó trabajando junto a sus hijos hasta su fallecimiento.

La producción de viviendas individuales seguía otra lógica, más vinculada al ejercicio liberal de la profesión. Proyectaba en la oficina, pero también “llevaba trabajo a casa” donde colaboraba su esposa, Sara Betty Yadarola (Ojeda, 2019). En los registros documentales se observa la interacción del trabajo con la vida familiar, con los niños de la casa, donde por ejemplo, en una esquina de un plano de una vivienda aparece la figura de ET, el extraterrestre de la película de Steven Spielberg de los años 80, dibujada por el arquitecto para alguno de sus hijos (Fig. 5).

Planos de proyecto de una vivienda individual con dibujos para los niños: ET.
Figura 5.
Planos de proyecto de una vivienda individual con dibujos para los niños: ET.
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

Su compromiso con el proyecto de vivienda individual se manifiesta en estrategias proyectuales que problematizan las formas de habitar donde combinaba calidad material y espacial, con austeridad formal y en una búsqueda programática eficiente. En los proyectos que participaba Betty reflejan un gusto particular y precisión por el detalle en el diseño de mobiliario y equipamiento, (Ojeda, 2019). Este cuidado atraviesa la mayoría de las casas, y evidencia gestos distintivos registrados en la documentación del archivo.

Para la construcción de este tipo de viviendas se encargaba a un único contratista y trabajaba directamente con los recursos del propietario. Resulta significativa la valoración social de la producción del arquitecto, evidenciada en los encargos para diferentes comitentes miembros de una misma familia o para dos generaciones –padres e hijos–: un ejemplo es la casa para la familia Manzi de 1974 en el barrio Cerro de las Rosas y la casa Manzi de 1999 en el Country las Delicias para la misma familia (Terreno y Schmukler, 2021).

La construcción del archivo en la Universidad Blas Pascal

Los inicios del archivo

La donación del archivo por parte de la familia del arquitecto Togo Díaz a la UBP implicó la recepción de más de 50 bolsas plásticas con rollos de papel. La documentación provenía del estudio del arquitecto y al mismo tiempo sede de la empresa Díaz y Lozada SRL, ubicada en una galería comercial de la calle 9 de Julio 162 del centro de Córdoba. Tras la quiebra de la firma, el conjunto de documentos había sido trasladado a un depósito familiar, quedando allí almacenados por más de una década. Parte del material fue encontrado en buen estado de conservación, mientras que otros rollos presentaban deterioro por humedad o desorden en su agrupamiento original.

Con las primeras observaciones de la documentación se identificaron tres aristas: el arquitecto creador, el estudio y la empresa Díaz y Lozada SRL. Se reconoció que la unidad documental era compleja, los rollos de planos en su mayoría correspondían a una lógica de producción de un estudio de arquitectura, con proyectos conformados por una diversidad de planos. No se recibieron maquetas y las fotografías de los edificios construidos quedaron en manos de la familia.

Por su parte, la universidad destinó un lugar para depositar todo el material en uno de los edificios del campus: se trataba de un cuarto en el subsuelo del edificio correspondiente a la carrera de arquitectura, pero desconectado espacialmente, con un único ingreso por el área de servicio. Allí se desarrolló un primer año de trabajo a cargo del docente e investigador Dr. Arq. Horacio José Gnemmi Bohogú, junto con un grupo de estudiantes. Las primeras tareas consistieron en limpiar el material y comenzar a organizar la información de forma manual.

Durante el proceso se tomó conciencia de la magnitud de las unidades documentales. Por ejemplo, en un rollo de un proyecto de un edificio en altura podía contener entre 30 y 40 planos de anteproyecto y proyecto, y el doble en cantidad de planos técnicos (estructura, instalaciones, planillas de carpintería, planilla de locales entre otras). En ellos se hallaban desde planos municipales, la traba de ladrillos de un par de hiladas, una envolvente dibujada de completa, detalle de trabas, uniones, hasta ensayos de cortes constructivos (Fig. 6).

Piezas gráficas contenidas en rollos de edificios. De la perspectiva hasta el detalle cribado ladrillo de edificio Balcones del Parque (1987).
Figura 6.
Piezas gráficas contenidas en rollos de edificios. De la perspectiva hasta el detalle cribado ladrillo de edificio Balcones del Parque (1987).
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

Un rollo de un proyecto de vivienda individual contenía cerca de 20 planos de proyecto junto al doble de planos de detalles del 1:20 al 1:1 de carpintería o de cocina junto a croquis de exteriores o de sectores de estar con la chimenea protagonista (Fig. 7).

Interiores del proyecto Vivienda individual Fernando Jofré.
Figura 7.
Interiores del proyecto Vivienda individual Fernando Jofré.
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

En 2016 fuimos convocados por Diego Schmukler para darle un nuevo impulso al material, para avanzar en la construcción del archivo y difundir la obra. La universidad no contaba con recursos asignados, pero existía la posibilidad de gestionar financiamiento en otros ámbitos, dada la trayectoria de Togo Díaz. Se nos ofreció un nuevo espacio: un taller de maquetería en desuso, ubicado en el mismo piso donde se dictan clases de la carrera de Arquitectura. Por un lado, representó una oportunidad de reconocimiento dentro de la comunidad educativa; por otro, nos enfrentó a nuevas contradicciones, ya que ahora visible, es una pecera de vidrio con pocas mesas y repisas (Fig. 8). Comenzó entonces una lucha por tamizar la luz –las cortinas nunca llegaron–, mientras el equipo de mantenimiento colocó una lámina espejada en los vidrios. Para controlar el ambiente, se consiguió un equipo de aire acondicionado. Sin embargo, el momento crítico ocurrió durante el receso, cuando una cañería de desagüe pluvial provocó filtraciones que dañaron algunos rollos. Este hecho evidencia las tensiones y fragilidades a las que se enfrenta el archivo.

Inicios del archivo y organización de las unidades documentales (rollos).
Figura 8.
Inicios del archivo y organización de las unidades documentales (rollos).
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

Los primeros pasos de organización

La organización de la información donada comenzó con la apertura de cada rollo, reconocido como unidad documental. Luego, los planos y demás materiales se ordenaron según las etapas del proceso proyectual en secuencia cronológica, en una primera intención clasificatoria: desde los croquis e ideas preliminares, pasando por el desarrollo del proyecto en 1:100, con planos de venta y planos para presentaciones municipales, planos de obra en 1:50. Finalmente, con planos de detalle y técnicos correspondientes a estructura resistente, instalación eléctrica y sanitaria.

Junto a este criterio de ordenamiento, con un sesgo disciplinar, apareció otro, más pragmático signado por el tamaño y calidad del papel: se identificaron planos de gran formato (70, 80 o hasta 90 cm de ancho) en papel transparente (vegetal o finlandés) y longitudes que superan el metro, los cuales deben tener otro cuidado. En la segunda parte del siglo XX era una técnica común el trabajo con rollos de papel transparente conocido como vegetal, que se cortaban sin limitación de largo, teniendo uno de los límites el tamaño del tablero de dibujo que usaba para trabajar. Este papel tenía una particularidad que permitía el dibujo con tinta y la reproducción en copias con sistema heliográfico. En los rollos había copias en este sistema, sobre los que se incorporaba, por ejemplo, la instalación sanitaria. Muchos están dibujados en un papel transparente económico de poco gramaje, papel finlandés, muy amable para el dibujo en lápiz, pero frágil y propenso a desgarrarse. Junto a estas piezas de gran tamaño, aparecieron otras menores: recortes modulados, resultantes de dividir las anteriores o simples retazos. Hojas oficio o doble oficio con detalles, cómputos métricos, cálculos de superficies o detalles de estructura. Por lo tanto, el equipo decidió ubicar las piezas más grandes abajo y las más pequeñas arriba, a fin de poder enrollar nuevamente cada unidad documental.

Un problema de conservación aún sin resolver es la presencia de planos ensamblados con cinta adhesiva transparente, hoy reseca y despegada, lo que provoca pérdida de fragmentos y referencias al plano original. Este deterioro es observable con frecuencia en planos de presentación municipal, donde al laborioso plano dibujado en tinta en 1:100, se le realizaron, en su momento, raspadas con hojas de afeitar, con el objetivo de corregir imperfecciones, disminuyendo el espesor del papel y acentuando su fragilidad. También se observa el reemplazo de partes según cambios de proyecto, también unidas con cinta transparente.

Durante la apertura de cada rollo se registraron fotográficamente, de manera sencilla, situaciones singulares –planos de detalles, anotaciones, o alguna pieza singular como perspectivas de estudio o definitivas–, con el fin de generar una primera base ordenada de referencias y datos en formato digital. Este trabajo de apertura de rollos y ordenamiento fue realizado por estudiantes en duplas bajo la supervisión de un miembro del archivo, y fue realizada desde marzo de 2018 a la actualidad, interrumpido por más de dos años por el aislamiento social preventivo a partir de la pandemia covid-19.

Las categorías de organización de la información

Como primer paso hacia la organización de un catálogo a medida que se ordena un rollo se realiza el cargado de información de cada unidad documental compuesta en un planilla tipo éxcel previamente diseñada (Fig. 9).

Primera categorización en Excel de las unidades documentales (rollos) como base para el futuro catálogo.
Figura 9.
Primera categorización en Excel de las unidades documentales (rollos) como base para el futuro catálogo.
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

La planilla registra los datos que permiten identificar cada unidad documental denominada proyecto. Comienza con la definición del tipo arquitectónico y nombre. En los edificios suele corresponder a un nombre de fantasía o del propietario; en las viviendas, el apellido del comitente; y en los locales comerciales o edificios de servicios, al de la empresa/sociedad.

Luego es consignada la ubicación y se verifica si la obra fue construida o quedó en proyecto; en las viviendas este dato resulta más complejo de confirmar ya que la nomenclatura inicial de un loteo suele ser numérica y cambia a posteriori mediante ordenanza aprobada por el Consejo Deliberante.

Luego, se agrega la designación catastral, cuando está disponible, obtenida de la carátula del plano municipal, lo que permite complementar la localización de la obra. En la siguiente columna se consigna el año de proyecto, obtenido del sello o un rótulo similar presente en parte de los planos, aunque a veces este dato no ha sido cargado. En ese mismo sello figura el dibujante responsable. Si bien, en algunos casos aparece un nombre abreviado o una firma, fue posible revelar una serie de dibujantes, profesionales formados en el estudio que hoy son parte de la comunidad arquitectónica local, incluido el ex director de la carrera de arquitectura de la UBP, entre otros.

Finalmente, la planilla incorpora la información sobre la etapa de proyecto alcanzada: ideas y bocetos preliminares, anteproyecto, proyecto, legajo técnico. En un último apartado denominado observaciones quedan asentadas situaciones particulares tales como el estado del material o alguna cualidad destacable del proyecto, por ejemplo, la presencia de una pieza gráfica llamativa, de una particular búsqueda de alternativas, o de detalles constructivos.

Cada plano recibe un código numérico precedido por una letra que corresponde a 4 categorías que hemos advertido en el material (Fig. 10).

Categorías de clasificación de unidades documentales en función de los tipos arquitectónicos.
Figura 10.
Categorías de clasificación de unidades documentales en función de los tipos arquitectónicos.
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

Estas categorías comprenden proyectos con información suficiente para su identificación, aunque en algunos casos solo pertenecen a anteproyectos o de obras a las que, por distintas razones, les falta el proyecto y el legajo técnico, por ejemplo, los edificios incluidos en la convocatoria de acreedores, de los cuales, en el mejor de los casos, se conservan únicamente los planos de venta.

También aparece un conjunto de anteproyectos sin referencia a clientes o localización. Según explicó en una entrevista el arquitecto Zorzi, socio de la empresa, eran estudios de factibilidad o proyectos de inversión, elaborados ante la aparición de un lote en venta en un área estratégica del centro de la ciudad, como por ejemplo una esquina con factor de ocupación del suelo del 100%. En estas circunstancias, Togo Díaz trabajaba junto a un dibujante en cálculos de edificabilidad, el estudio del perfil edilicio y la organización del programa en planta, con el fin de determinar cuántos departamentos podían construirse, y concluir con un gesto morfológico que podía surgir de la localización del edificio. Este ejercicio solía demandar entre uno y dos días de trabajo y se materializaba en pequeños rollos de dos o tres folios en papel finlandés. Algunos de esos estudios continuaban su desarrollo proyectual tras evaluar la factibilidad positiva y posterior negociación con los propietarios de la parcela quienes, en su mayoría, se incorporaron al proyecto de inversión en calidad de socios, recibiendo algunos departamentos del futuro edificio en parte de pago. Contamos con más de 50 de estos casos, que merecerían una categoría y un estudio especial.

Finalmente, con el propósito de construir una fuente documental que contribuya a futuras investigaciones sobre la producción de Togo, los rollos fueron renumerados cronológicamente dentro de las cuatro categorías establecidas (Fig. 10).

La conservación del material

Al inicio, de manera informal y luego formalmente, nos capacitamos en conservación de archivos, aunque continúa siendo una debilidad, ya que el equipo no cuenta con un especialista. Se recibieron aportes puntuales del personal de la biblioteca universitaria para la catalogación y el asesoramiento de experiencias de otros archivos regionales e internacionales.

En 2019, resultó enriquecedora la visita al archivo del Colegio de Arquitectos de la Comunidad de Madrid, referente en los formatos de unidades de conservación, ya que la institución recibe las donaciones de matriculados jubilados, lo que implica trabajar con grandes volúmenes de documentos de distinto valor patrimonial. Algunos de ellos están archivados en cajas en un depósito fuera de la ciudad, mientras que las piezas más valiosas, permanecen en el edificio central. Allí se consultan en dos formatos base: carpetones de cartón libre de cloro 1,00 x 0,70, donde en la parte superior cuenta con una etiqueta o directamente en planeras de cajones horizontales. El resto del acervo queda guardado en tubos de cartón de diferentes diámetros, ubicados en estantes horizontales con su correspondiente referencia en la tapa (Rivas Quinzaños et al., 2012).

La solución de los carpetones (Fig. 8) es considerada apropiada por un acceso rápido y la posibilidad de conservar las piezas lisas para su escaneado o fotografiado. Fue el sistema adoptado en el archivo del Togo, aunque presenta algunas dificultades: muchas piezas superan el tamaño del cartón comercial y por lo tanto nos obliga a doblar la pieza o queda parte de ella fuera del carpetón. La calidad del cartón accesible en nuestro medio no se corresponde a los estándares de conservación recomendados.

Con respecto a los tubos de cartón, si bien se ofrecen comercialmente, no en los diámetros que necesitamos (15 a 20 cm) y su comercialización es por grandes cantidades. Está pendiente de compra por parte de la institución.

Dificultades y estrategias superadoras

Durante más de dos años avanzamos en la organización documental en tiempos libres de los integrantes del equipo, con la colaboración de estudiantes voluntarios, pero sin recursos económicos específicos pese a las gestiones realizadas. La participación estudiantil quedó integrada a través del espacio curricular Práctica Profesional, cuya institucionalización y validez hace que cada año ingresan entre cuatro y seis pasantes del último año de la carrera, dedicados a sistematizar información dentro del archivo y/o relevar en campo la existencia de las obras en la ciudad.

Buscamos información sobre equipos de escaneo que permitan digitalizar los planos y proteger la documentación. Realizamos consultas y pruebas en comercios locales, pero hasta el momento no aceptaron trabajar con planos de más de treinta años. Los escáneres más accesibles –de tipo cilíndrico– resultan inadecuados por el estado de los documentos, ya que las aristas dobladas podrían dañar los espejos del equipo. También indagamos sobre escáneres de mesa para grandes superficies, aunque los dos proveedores identificados no cuentan con representación en América Latina. Otra alternativa explorada fue la fotografía digital –en posición vertical u horizontal–, pero aún no logramos articular los recursos económicos ni la colaboración institucional necesaria para desarrollar esta tarea, que requiere una estructura base y la calibración precisa de equipos.

Hasta 2020, el archivo no había superado su condición de depósito de planos ordenado según ciertos criterios, lo que nos llevó a repensar estrategias de perfeccionamiento. En la actualidad, el trabajo se orienta hacia el cumplimiento de estándares de conservación y accesibilidad.

Sistematizar e investigar como estrategia

Los limitados recursos no detuvieron la construcción del archivo, aunque sí ralentizaron la tarea de organización y digitalización. Como estrategia intermedia, para obtener recursos necesarios para sostener y reconocer nuestro trabajo, se optó por hibridar la labor archivística con la de investigación sobre la producción de Togo Díaz y Díaz & Lozada abordando diversas problemáticas. En este sentido, las actividades vinculadas al archivo pasaron a constituir líneas de investigación, de las cuales surgieron los siguientes proyectos: 2018-2020 “Arquitecto José Ignacio Díaz: Tramas entre el Proyecto y la Producción; 2020-2022 “Tramas entre el proyecto, la producción y la apropiación: las viviendas colectivas de José Ignacio ‘Togo’ Díaz en Córdoba, Argentina”; y 2022-2025 “Tramas entre patrimonio, proyecto y TICs para una ciudad sostenible: del archivo analógico a una plataforma interactiva. El caso del Archivo J.I. ‘Togo’ Díaz en el espacio web de la UBP”.

Esta modalidad de trabajo en tándem nos permite a tres miembros del equipo recibir una beca de investigación mensual de 10 horas de dedicación semanal, que distribuimos entre formar a los pasantes, organizar el acervo y desarrollar las investigaciones. A veces uno de nosotros dedica más tiempo a una tarea que a la otra en función de las prioridades del proyecto.

La experiencia es positiva porque implica investigar a partir de fuentes primarias. Reconocemos el potencial de los documentos y establecemos jerarquías que incorporan además otras memorias vinculadas a la producción arquitectónica en Córdoba durante la segunda mitad del siglo XX; por ende, permite comprender mejor nuestras condiciones de producción disciplinar.

Desde el archivo Togo Díaz presentamos ponencias en ámbitos académicos, charlas abiertas o exposiciones locales y regionales, nacionales, esta producción pasa a integrar una nueva capa de documentación del acervo. Estos procesos donde se imbrican extensión, investigación y organización del archivo permiten avanzar en la densidad de la información. Cada vez que abrimos un rollo, surgen nuevos datos no registrados en la primera etapa.

A la vez, emergen nuevas limitaciones: no contamos con el tiempo necesario para organizar nueva información con criterios estandarizados, tarea que siempre queda a la espera. Como resultado, obtenemos más información, pero menor organización, e incluso, en ciertos momentos, se desordena lo ya sistematizado. Se evidencia aquí la necesidad de definir protocolos de acceso y ordenamiento de la documentación, más allá de la premura de contar con una información para validar una instancia de investigación o para una presentación a un evento.

En esta línea, una de las tareas pendientes es la construcción de un tesauro específico del archivo, que permita unificar criterios terminológicos y semánticos en la descripción de los documentos. Este vocabulario controlado facilitará la vinculación entre categorías proyectuales, tipológicas y técnicas, y favorecerá la búsqueda e interoperabilidad de la información en futuras plataformas digitales. Su desarrollo representa un paso clave para avanzar hacia estándares archivísticos que articulen la dimensión documental con la historiográfica y disciplinar del acervo.

La propuesta de una plataforma virtual para el archivo

Nuevas formas de acceso a la información

Ya mencionamos que una de las mayores dificultades de un archivo analógico es, junto con la preservación del material, la posibilidad de acceder y manipular la información. La urgencia de ajustar estándares y protocolos de acceso, es inminente ya que las condiciones actuales limitan el conocimiento del acervo tanto para docentes y estudiantes y público general, además de implicar riesgos de deterioro para los documentos.

Al mismo tiempo, nuestros entornos culturales se encuentran atravesados por la virtualidad y el uso de las TIC en tanto mediadores en las maneras de conocer e interactuar con lo real. Este hecho, que es claro en nuestros estudiantes nativos digitales, pero también entre profesionales del campo del hábitat y público general de diferentes edades, que nos solicitan información digitalizada. Se acercan a nosotros a través de redes sociales ya sea porque no son de Córdoba o porque prefieren acceder de manera remota.

Reconociendo estas condiciones contextuales, autores como Jenkins formulan la hipótesis de que el contenido que hoy día no se propaga, está muerto (Jenkins et al., 2015, p. 25). Si bien las plataformas mediáticas y la creación de contenidos digitales tienen su origen en los desarrollos tecnológicos, es importante construir una apropiación cultural de los mismos. Se trata de pensar un modo híbrido de circulación de la información hacia un modelo de cultura más participativo que considere al receptor no sólo consumidor de mensajes preconstruidos, sino personas que están dando forma, compartiendo, re-enmarcando y remezclando el contenido de una manera antes inimaginable. Y no lo hacen como individuos aislados sino dentro de comunidades y en redes más amplias, que les permiten una propagación más allá de su proximidad geográfica inmediata, constituyéndose microecosistemas culturales virtuales (Scolari, 2010).

El actual proyecto de investigación desde el archivo se organiza en torno a la siguiente pregunta: ¿es posible construir una plataforma virtual capaz de vincular un archivo analógico de patrimonio arquitectónico con un público diverso que participe en la propagación de sus contenidos? Y de manera complementaria se plantea: ¿es posible construir una plataforma virtual que, por una parte, presente contenidos históricos con rigor archivístico en interacción con públicos diversos: académicos (estudiantes y docentes), profesionales y ciudadanía interesada? Subyace en ambas preguntas la intención de aportar al debate sobre procesos de patrimonialización de la arquitectura de la segunda parte del siglo XX a nivel local, a partir de generar una cultura participativa en entornos transmediales, construir un archivo vivo. Aunque reconocemos que esta tarea supera los objetivos del trabajo de archivo, es posible colaborar desde aquí.

Interacciones entre mapa, documentos y usuarios

Se exploraron diferentes mediadores digitales para difundir contenidos elaborados desde las TIC: bases de datos, mapas virtuales, visualizadores (Mascort-Albea, 2017) (McKeague et al., 2019) (Alberch et al., 2012). A partir de este relevamiento se propuso una plataforma digital que parte de la construcción de un mapa interactivo virtual, que vincule la localización de las obras –por ejemplo, en el centro de la ciudad de Córdoba (Fig. 11) – con el acervo patrimonial del archivo y con otras fuentes de información disponible (bibliografía, documentación analógica escaneada, una materialidad pregnante, etc).

Visualización del mapa en la plataforma virtual desde una computadora.
Figura 11.
Visualización del mapa en la plataforma virtual desde una computadora.
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

La creación del mapa interactivo del Archivo Togo Díaz implicó la gestión de distintas fuentes de información gráficas, fotográficas y escritas, además del establecimiento de un formato claro, accesible y abierto (Fig. 12). Para ello fue necesario ampliar el equipo de investigación incorporando un docente y un estudiante de ingeniería informática. Este trabajo interdisciplinario entre patrimonio arquitectónico e informática significa una experiencia enriquecedora para el equipo del archivo que aporta nuevos paradigmas sobre la gestión del conocimiento.

Vinculación de localización con categorías y tipos de documentación disponible.
Figura 12.
Vinculación de localización con categorías y tipos de documentación disponible.
Fuente: Archivo Togo Díaz-UBP.

El mapa está diseñado para interactuar con distintos públicos: estudiantes, investigadores, profesionales y personas interesadas en la arquitectura. Su funcionamiento contempla tres niveles de acceso: en primer lugar, la localización de las obras; luego, información complementaria sobre cada una; y, finalmente, la posibilidad de incorporar nuevos datos –por ejemplo, el estado actual de un edificio, la detección de casos no registrados o testimonios vinculados–. La plataforma combina el aporte de especialistas con la participación ciudadana supervisada por el equipo de trabajo.

La estructura retoma las categorías ya definidas en el archivo –edificios en altura, viviendas unifamiliares, comercios y equipamientos– y las adapta al entorno digital, permitiendo el acceso por espacio (mapa), nombre o localización (base de datos). Este sistema favorece la incorporación progresiva de nuevos materiales y la revisión constante de las categorías iniciales.

Se busca así que la plataforma virtual sea accesible a través de un mapa virtual que integre a plataformas globales de código abierto, ancladas en el espacio institucional de la UBP y permita aportar a la consolidación del archivo como espacio institucional, a la construcción de la identidad urbana arquitectónica local desde el patrimonio arquitectónico de la segunda parte del S. XX. El acceso a la plataforma en construcción se realizará desde el siguiente dominio:

https://arqtogodiaz.com.ar/index.html

¿Cómo seguimos? Desafíos para continuar con la construcción del archivo

A casi ocho años de comenzar a trabajar en la construcción del archivo Togo Díaz, sigue siendo un gran desafío tanto la organización de la documentación como las soluciones técnicas a la conservación de planos. Para ello estamos gestionando un convenio con el Archivo de la Provincia de Córdoba que permitirá contar con el aporte de especialistas para cumplimentar estándares nacionales.

Apuntamos a implementar la norma ISAAR (CPF) para la identificación del archivo y la Norma Internacional General de Descripción Archivística (ISAD-G) para la organización de documentación (AGN, 2021a y 2021b). Al mismo tiempo nos permitirá comenzar a implementar soluciones técnicas a problemas que van desde quiebres y deterioro de documentos que han recibido humedad, desvanecimiento por estar dibujados con lápiz o ensamblados con cinta transparente que se ha secado y despegado.

Nos encontramos trabajando en una nueva localización y organización del acceso al archivo con protocolo de procedimientos y personal a cargo, discusión que llevamos adelante a nivel institucional.

Por otra parte, el último proyecto nos permitirá presentarnos en sociedad desde el mundo digital en la web, pero para ello debemos definir protocolos de digitalización de planos y las condiciones de uso de la información digital, algunas de las cuestiones claves de una plataforma virtual.

Agradecimientos

Este trabajo se ha desarrollado como parte del Proyecto de Investigación Tramas entre Patrimonio, TICs y Desarrollo Sostenible, seleccionado y financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad Blas Pascal, Córdoba, Argentina, a través de becas de investigación recibidas por miembros del equipo.

Referencias bibliográficas

AGN (2021). Directriz para la implementación de la Norma ISAD-G, Versión 2021.

AGN (2021). Directriz para la implementación de la norma ISAAR (CPF), Versión 2021.

Alberch, R., Alvarez, J, Cuevas, A., Lambastida, J.,Munilla, G,…&Vives, J. (2012). Digitalización del patrimonio: archivos, bibliotecas y museos en la red. UOC.

Jenkins, H., Ford, S. y Green, J. (2015). Cultura transmedia: la creación de contenido y valor en una cultura en red (Vol. 60). Gedisa.

Naselli, C. A. (1983). La tecnología del ladrillo como recurso de diseño arquitectónico: la obra de José Ignacio Díaz. Summa Colección Temática, 2, 24-39.

Mascort-Albea, E. J. (2017). Datos geográficos abiertos para la conservación preventiva del patrimonio arquitectónico. PH: Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, 92, 228-229.

McKeague, P., Veer, R. V. T., Huvila, I., Moreau, A., Verhagen, P., Bernard, L., ... & van Manen, N. (2019). Mapping our heritage: Towards a sustainable future for digital spatial information and technologies in European archaeological heritage management. Journal of Computer Applications in Archaeology, 2(1), 89-104.

Moisset, I. y Ojeda, G. (2014). Maestros de la Arquitectura Argentina: Togo Díaz. Facultad de Arte Gráfico Editorial Argentino.

Ojeda, G. (2019). Sara Betty Yadarola https://undiaunaarquitecta4.wordpress.com/2019/04/17/sara-betty-yadarola-19__/

Pinilla Acevedo, M. (1993). Togo Díaz: el arquitecto y su ciudad. Escala.

Rivas Quinzaños, P., Ruilope Urioste, B. y Suárez Menéndez, M. (2012). El Legado del arquitecto: los Archivos de Arquitectura en la ETSA de Madrid. En AA.VV. El legado del arquitecto, los archivos de arquitectura de la ETSAM (pp. 11-25). Mairea.

Scolari C. (2010). Ecología de los medios. Mapa de un nicho teórico. Quaderns del CAC, 34, XIII.

Terreno, C. G., y Schmukler, D. (2021). Architect José Ignacio Diaz: The Successful Manager and Landscape Builder of Downtown Córdoba. En Cities’ Vocabularies: The Influences and Formations (pp. 227-241). Springer International Publishing.

Notas de autor

(*) Cristian Gabriel Terreno. Arquitecto, Doctor en Estudios Urbano-regionales (Universidad Nacional de Córdoba y Bauhaus Universität Weimar). Profesor Titular por concurso de la asignatura “Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo” y “Teoría y Métodos” en Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba (FAUD-UNC), Argentina. Docente Titular de Teoría del Diseño y Teoría Urbana de la Carrera Arquitectura en la Universidad Blas Pascal (UBP), Córdoba, Argentina. Responsable Archivo Togo Díaz. Carrera de Arquitectura. UBP.

Roles de autoría: 1. Administración del proyecto; 2. Adquisición de fondos; 3. Análisis formal; 4. Conceptualización; 5. Curaduría de datos; 6. Escritura - revisión y edición; 7. Investigación; 8. Metodología; 10. Redacción - borrador original; 12. Supervisión; 13. Validación; 14. Visualización

https://orcid.org/0009-0005-5503-3680

cterreno@ubp.edu.ar

(**) Matías Pablo Córdoba. Arquitecto por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina; Doctor por la Universidad del País Vasco (EHU), España, y Magíster por la Universidad de Sevilla y la Politechnika Lubelska (España, Polonia). Profesor asistente en Arquitectura 2B en la Universidad Nacional de Córdoba, Profesor adjunto en Diseño Urbano y en Metodología de la Investigación en la Universidad Blas Pascal. Actividad profesional independiente en arquitectura residencial y comercial.

Roles de autoría: 4. Conceptualización; 5. Curaduría de datos; 6. Escritura - revisión y edición; 7. Investigación; 8. Metodología; 9. Recursos; 10. Redacción - borrador original; 11. Software; 13. Validación

https://orcid.org/ 0009-0003-6158-1152

matias.cordoba@unc.edu.ar

(***) Mariana Beatriz Chicar. Arquitecta por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina; Doctoranda en Arquitectura en la FAUD-UNC. Profesora Adjunta (UBP), Asistente (FAUD-UNC) en las asignaturas de Historia de la Arquitectura.

Roles de autoría: 4. Conceptualización; 5. Curaduría de datos; 6. Escritura - revisión y edición; 7. Investigación; 8. Metodología; 9. Recursos; 10. Redacción - borrador original; 13. Validación

mariana.chicar@gmail.com

Información adicional

CÓMO CITAR: Terreno, C. G.; Córdoba, M. P. y Chicar, M. B. (2025). Tramas entre archivo, comunicación y TIC. El archivo del arquitecto Togo Díaz en Córdoba, Argentina. A&P Continuidad, 12(23). https://doi.org/10.35305/23626097v12i23.531

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